Mírame, ¿no ves que tengo frio si tú no estas aquí?
Mis piernas no encuentran el equilibrio, mis labios están palidos, mi garganta está seca sin la saliva de tus besos. Consuelo la ansiedad de tu ausencia con gramos de nicotina directos al pulmón, e imagino que mis manos son las tuyas recorriendo mi trémulo cuerpo en un intento de aplacar las convulsiones que me provoca tu recuerdo.
Me consume la espera, me revuelvo desesperada; cuatro días que son eternos en la fría alcoba que te aguarda conmigo dentro.

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