
Mi piel sonríe ante tu tacto, mi pulso va al compás de tus caricias.
Densos gemidos arrancas de mi garganta, con tus besos de pasión inhata.
Una situación imprevista, un desenlace de placer eterno.
Las viejas heridas ya cicatrizan mientras yo, al fin río de nuevo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada