lunes 10 de enero de 2011

Qué sencillo...



Qué sencillo sería matar las venas por las que mi sangre fluye.
Un hábil corte que las vacíe y con ello libere mi vida.

Sangre agonizante resbalando por las muñecas,
encharcándose en el suelo para jamás volver a mí.

El corazón ya seco exhalando las últimas amarguras
que se encaramaban a sus grietas miserablemente profundas.

Los ojos cristalizados, proyectando lo último visto.

La piel teñida de azul de muerto,
los labios fríos como el hielo con una sonrisa victoriosa sobre ellos.

Yo soy la víctima pero también el verdugo.

Porque así gano al destino y a la muerte,
y aún enfrentándome a vuestro Dios por ello,
muero en paz,
con el orgullo intacto y mi cuerpo aún joven.

2 comentarios:

guardia otero dijo...

Que emo te ha quedado...

Pacuxo dijo...

el dibujo una pasada,la mezcla de dibujo y realidad simpre me gusta :P y el relato ya sé que es antiguo,porque teniendo a ese peaso de hombre a tu lao quien querría suicidarse?nadie of course XDDDDD


Ego +10